Welcom to Philippines mum! First impresions in Manila

Llegué a Manila sin saber en que hora vivía, tras haber dejado Byron a las 16h, haber cogido un avión en Gold Coast a las 21h, haber volado por la noche a Kuala Lumpur llegando a las 4am y haciendo tiempo en el aeropuerto hasta las 11am para finalmente volar a Filipinas. Esas horas en Malasia me sirvieron de breve introducción de mi vuelta a Asia y para descontrolar mi reloj interno con el cambio de horarios.

Primera sensación al llegar a la capital filipina, la pobreza palpable desde que se pisa el aeropuerto y que te recuerda que ya no estás en un país desarrollado dentro de su burbuja de comodidades. Día gris y chispeando, típico de la época de lluvia en la que nos encontramos pero a diferencia de Sydney con un calor bochornoso al principio deseado pero luego pesado especialmente cuando va acompañado de mosquitos. Tras varios intentos fallidos por encontrar transporte público decidí coger un taxi, recordándome de nuevo mi llegada a Asia tras tener que negociar para todo. Tráfico horrible que prolonga el trayecto al hostal pero que me sirve de primer contacto con los filipinos tras la simpática conversación con el taxista.

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Filipinas me sorprende y refuerza lo que voy descubriendo en este viaje, cada país asiático es totalmente distinto al anterior, lo que va derribando ese prejuicio de que todos-los-asiáticos-son-chinos. Es evidente que la distancia homogeneiza las culturas y nos hace pensar que en este enorme rincón del mundo que está tan alejado de nuestra realidad, todas las personas nacieron con el mismo código de barras y la misma forma de ojos. Lo mismo piensan ellos cuando me ven, que soy europea o sudamericana porque para ellos nosotros también somos todos lo mismo. Ahí es cuando empiezo a explicarles que no, España no está en Sudamérica, que sí, soy de la ciudad de donde es originario el Barça y donde juega el queridísimo Messi, que sí, hablamos español y algunos  inglés, que no, no todo el mundo que vive allí es rico, que sí, somos más blancos que ellos y nuestros ojos son más redondos, sí, en España también somos personas normales como vosotros…

Poco a poco se va confirmando  la idea que tenía de que son los asiáticos más latinos y es que sin conocer todavía Sudamérica tenía la extraña sensación de estar en ella sin haber salido de Asia. Tampoco pasa desapercibida la fuerte influencia que dejó nuestra colonia española, tanto en el nombre de sus calles, en los nombres y apellidos de sus gentes, en la comida, en su idioma, en su religión y en su arquitectura. Por lo visto Filipinas hace muchos años se llamaba Pina pero tras haber sido colonizado por nuestro español Felipe, pasó a llamarse Filipinas.

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El idioma Filipino viene a ser algo como: blablabla… a las cuatro…blablabla… la cuchara… Blablabla… el Miguel…blablabla… Oh my god… Blablabla… El zapato…Es gracioso poder entender algo en un idioma asiático. Al igual que yo soy curiosa con ellos y me encanta mirarlos y observarlos, ellos lo son conmigo y es imposible pasar desapercibida. Y como en otros países asiáticos, les encanta preguntar y saber de ti, de donde eres, a donde vas, que plan tienes mañana y la pregunta estrella para las mujeres que viajan solas, cuantos años tienes y si estás casada. Es muy gracioso ver la cara que ponen cuando les explicas que casi tienes 30 años, que no estás casada, que no tienes novio ni quieres y que viajas sola porque te gusta… Les rompes los esquemas por completo y se ríen mirándote con incredulidad.

No me ha resultado nada difícil conocer a un Miguel, a un Juan, a una Rosita, a un Álvarez, un González o un Rodríguez, de hecho el conductor me dijo que mi nombre y apellido eran muy habitual en Filipinas a lo que yo le contesté que yo siempre había creído que tenía descendencia filipina por parte de mi abuela paterna y mis días aquí están reafirmando mi teoría por la de caras que voy encontrando con rasgos similares a ella, a mi tía, a mi padre y a mi hermano…

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Se nota que es temporada baja porque apenas se ven viajeros, lo cual no hace falta que diga que me encanta. Mi primera noche en Manila la pasé en el hostal más barato que había encontrado por Internet, un dormitorio de 16 camas pero tan solo una ocupada, la mía… la verdad es que el lugar era algo sospechoso, en un callejón y escondido en un piso que parecía clandestino, pero a esas horas de la noche no me iba a ir a buscar otro sitio, además allí había quedado con Xavi, un chico francés con pasión por la escalada que conocí en Tomsai y que al igual que yo estaba viajando sin plan predeterminado por lo que tras pasar mi último día en Tailandia juntos, decidimos reencontrarnos en algún lugar de el mundo que finalmente a resultado ser aquí. Cuando me desperté al día siguiente, allí estaba él, en la cama de al lado.

Pasamos unas horas en Manila y ese mismo día volamos a Puerto Princesa, en la isla vecina de Palwan, desde donde queríamos acceder a El Nido. Invertimos nuestro poco pero suficiente tiempo en la capital para visitar Intramuros, su parte más histórica y fiel reflejo de la colonia española, donde pasear por sus calles era como haber regresado antes a casa aunque sin perder ese toque asiático que la manera de vivir de su gente aporta y que hace que los lugares sean más especiales si cabe.

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A diferencia de el resto de asiáticos y asimilándose a los españoles, el 90% de la población filipina es católica por lo que en lugar de encontrar templos en cada esquina lo que se encuentran son iglesias y en lugar de pequeños budas, dioses hindues o el corán son los rosarios y las cruces los que predominan.

De momento la gente filipina nos tiene enamorados, ese toque latino asiático de su gente los hace muy especiales, son gente que se hace querer, siempre con una sonrisa en su rostro, viviendo la vida a su slow time y disfrutando de todo lo que les pasa por delante, con generosidad y honestidad a pesar de vivir en una pobreza innegable. Con música a todas horas en todos los rincones, desde el tuck tuck que de buena mañana se mueve a ritmo de reggetton, hasta el karaoke que no falta en ningún lugar de encuentro cuando cae el día. Nos encanta la esencia del lugar y que a pesar de ser una capital no estamos sintiendo ese agobio que se siente en otros países vecinos donde te sientes como un $ andando y eso hace que se disfrute aun más de la estancia.

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Una respuesta a Welcom to Philippines mum! First impresions in Manila

  1. Que sorpresa! Filipinas! Me gusta ver como te impregna de positivismo el sudeste asiatico de nuevo. Nosotros vamos el mes que viene para allá así que seguiremos muy atentos a los próximos posts!

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