DE VIAJERA A HOSPITALIZADA

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En tan solo unas horas he pasado de estar empezando a ser una auténtica mochilera a ser una hospitalizada con mucho dolor y sin saber que me va ha pasar, así es la vida.

Después de varias horas esperando en la camilla con la pierna que no la quería ni mirar porque cada vez me dolía más y cada vez estaba más hinchada y con peor aspecto, por fin llegó un médico que después de todo lo que había visto, me inspiró bastante confianza cuando por fin me mandó a hacer radiografías. Éstas confirmaron las sospechas, rotura de tibia y peroné que requiere operación porque hay que poner una placa y unos clavos, para que todo el mundo lo entienda, la misma lesión del queridísimo Villa. Yo quería que me operaran allí cuanto antes mejor, me preguntaron si no prefería volver a España a operarme a lo que yo respondí un no rotundo. Primero, no iba a soportar el dolor de 8h de viaje por los baches hasta el aeropuerto y luego dos aviones para volar a Bcn y empezar de nuevo todas las pruebas con los médicos allí, nooooooooooooooooooo, me duele tanto que creo que no aguanto ni una hora más!!! Luego, no quería preocupar a nadie de mi familia y tampoco quería acabar mi viaje y volver a casa, mi idea era recuperarme allí y continuar. Fue entonces cuando me llamaron de mi seguro y me dijeron que ellos no iban a pagar la operación allí porque era muy arriesgado, que me pagaban el viaje de vuelta y que lo mejor era operarme en una buena clínica de Bcn y recuperarme en mi casa. La idea cuando no tienes un martillo que te golpea la pierna continuamente no es tan descabellada pero en ese momento yo lo único que quería era que alguien me parara el dolor.

Después de unos cuantos berrinches con los médicos y los del seguro, no me quedaba otra que hacerles caso, pero para colmo no había aviones hasta dentro de 3 días porque tenía que volar en Business y en un avión habilitado para silla de ruedas. Estaba desesperada solo quería que por favor el dolor se acabara, por suerte me hicieron una mini operación para poder ponerme una escayola provisional para aguantar mejor la espera, lo cual me alivió un poco el dolor. Pasé tres días en aquel hospital que para cualquier occidental no deja de sorprender por la falta de recursos, pero que a pesar de ello se salvan muchísimas vidas. Estaba en una sala con muchos enfermos, casualmente todos hombres y ninguno podíamos ir al baño así que tuvimos que coger confianza y hacer las necesidades delante del resto, vaya situación! Pero en esos momentos, todo te da igual. Las enfermeras eran muy simpáticas, siempre con una sonrisa en la cara pero no tenían ni papa de inglés por lo que no me servían de mucho y me tenían muertita de hambre. Menos mal que Ben no se despegó ni un momento de mi lado, él me traía la comida, recogió mi mochila del hostal, habló con los del seguro y no había noche que no rezara por mí, para que todo saliera bien, el pobre se sentía un poco culpable.

Después de tres días eternos en un hospital donde no hay nada que hacer, no hablan tu idioma, no hay familia ni amigos que te visiten y no hay ni cobertura ni Internet, por fin pude volar y con todo tipo de lujos a Bcn.

Solo llegar, allí estaban los que siempre siempre siempre están ahí, mi madre y mi padre, intentando disimular las lágrimas de sus ojos. Es de las cosas que más rabia me daba de lo que me había pasado, hacer sufrir a los que quiero.

Esa misma tarde ya estaba en quirófano con uno de los mejores médicos de la Quirón. Todo salió genial y ahora solo quedaba recuperarse para poder retomar el viaje en cuanto mi pierna y mi médico me den el permiso. ¿Tiempo? No lo quiero preguntar, me conformo con que cada día mejore un poco, con hacer todo lo que esté en mi mano por mejorar lo antes posible y ya se verá, porque cada cuerpo es un mundo. Lo que si que tengo claro es que quiero volver a acabar lo que he empezado y que tanto me ha costado. En este viaje yo ya sabía que iba a aprender muchas cosas entre las que estaba valorar todo lo que tenemos aquí al ver la situación en la que viven otros países, pero el accidente también me ha hecho valorar cosas como tener dos manos y dos piernas, el poder moverme, son cosas que damos por hechas por lo que no nos damos cuenta la suerte que tenemos. La gente que se entera de lo que me ha pasado me dice: “que mala suerte Sandri” pero yo por dentro no paro de dar las gracias y me siento muy afortunada de que solo haya sido una pierna rota y que en unos días pueda todo volver a la normalidad.

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Una respuesta a DE VIAJERA A HOSPITALIZADA

  1. madre mia! lo sentimos muchisimo!!! esperemos que te recuperes pronto y ahora a cuidarte, que lo mas importante es la salud. El viaje queda allì, no te preocupes que te esperarà pero ahora a reponer fuerzas y a volver a la normalidad. Un fuerte abrazo!!!!

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