STOP

stopTodo iba genial, estaba totalmente sumergida en el viaje, por fin empezada a sentir cada momento del presente sin pensar en nada más, simplemente disfrutando y sacando el máximo partido de la experiencia que no había hecho más que comenzar. Ya me habían advertido de que esto me pasaría cuando llevara unos días viajando y así fue. Justo estaba pensando en ello y en lo afortunada que era cuando de repente todo dio la vuelta, dejándome patente que en menos de lo que nos pensamos por muy imposible que nos parezca, nuestro rumbo puede cambiar sin que nosotros podamos ejercer control alguno.

Repentinamente, sin apenas darme cuenta estaba tirada en el suelo y rodeada de gente nepalí que me miraban con cara de asombro. La sensación fue como la que algunas películas logran trasmitir en las que todo pasa lentamente y en las que la única voz que se oye es la interior que en mi caso me decía, “te ha tocado”. No sentía ni dolor ni sufrimiento solo una mirada vacía a través de todos aquellos desconocidos y unas ganas tremendas de que aquello no estuviera sucediendo.

Lo primero que se me pasó por la cabeza fue el viaje pero cuando me dí cuenta de la gravedad del asunto al ver como Ben miraba mi pierna en estado de shock, me dí cuenta de que la tenía totalmente doblada y que no me la sentía y fue entonces cuando lo que se te pasa por la cabeza es: y si pierdo la movilidad de la pierna? Yo quiero volver a bailar! quiero correr! quiero hacer surf! Luego te das cuenta de que no estás en un país desarrollado y es entonces cuando sacas fuerzas de donde no las hay para hacer todo lo posible por mantener tu pierna a salvo dentro de lo que las posibilidades te permitan.

Como pude me agarré la pierna notando como me juntaba los huesos, confirmándome que aquello estaba completamente roto, y con ayuda de la gente me puse a pata coja para meterme en un coche que iba al hospital, estaba totalmente doblada porque íbamos 8 personas y una de ellas muriéndose, los baches de la carretera se convirtieron en martillazos en mi pierna que me hacían ver las estrellas pero lo peor era la incertidumbre de no saber que iba a pasar. Intentaba mantener el control dentro de lo que podía pero el momento de desesperación y de dolor era máximo.

Cada día tengo más claro que son realmente esos momentos que ponen nuestras vidas patas arriba los que de verdad nos ponen a prueba y definen quienes somos. Esta claro que no podemos controlar todo lo que sucede en nuestras vidas pero si como nos afrontamos a ello. Algo quiso que esta experiencia se parara por un tiempo y así fue. Estoy segura de que hay un motivo, everything happens for a reason, así que no me voy a preguntar el típico porqué a mí sino el para qué.

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