EL VIAJE MÁS LARGO DE MI VIDA

 Después de pasar un día súper tranquilo con Vikhram y su amiga, visitando templos y observando como rezan y como sienten su religión, parece que me siento un poco más recuperada después de los días que llevo.

A las 10 me han acompañado para coger el tren que se suponía me iba a dejar en el pueblo de al lado de Varanasi a las 11 de la mañana. 12 horas de viaje que me tenían aterrorizada debido a las condiciones de los trenes, camas con 2 dedos de polvo, 8 camas en un mismo compartimento y todo gente local, ni un turista, para mí todo un reto.

Las 12 horas de viaje las conseguí llevar sin problema, a las 11 bajé de mi cama pensando que por fin había acabado mi pesadilla, pero ingenua de mí no había hecho más que empezar. Resulta que el tren tenía problemas y llevaba retraso de 5 horas! no me lo podía creer, no aguantaba ni un minuto más en aquel tren, el sol empezaba a pegar fuerte y por supuesto no había aire acondicionado, me faltaba el aire para respirar, el olor ya se hacía insoportable, había gente bebida armando jaleo, alguna que otra pelea y por supuesto miradas constantes de todos los indios de mi alrededor. Aquel tren me estaba dando claustrofobia, momentos de verdadera desesperación y una rabia e impotencia incontrolable. Lo peor fue la última hora en la que no me pude contener más y exploté a llorar, lo único que quería era por favor bajarme de ese tren y que acabara el peor viaje de toda mi vida! Llegué con 38 de fiebre y aun me quedaba llegar al pueblo que estaba a 20 km. Utilice las pocas fuerzas que me quedaban para negociar con los tuck tucks que finalmente cedieron al ver mi desesperación y me llevaron sin intentar timarme.

Varanasi se llevaba el premio del caos, solo llegar ya estaba pensando en que me quería ir en cuanto antes, ingenua de mí, estaba tan enfadada con el mundo que aun no era capaz de ver todo lo que aquel sitio me podía ofrecer. Después de más de 18 horas de tren, 1 hora de tuck tuck y 1 hora andado con la mochila acuestas, por fin encontré UMA guest house, el hostal que recomendaba la Lonely Planet. Resultó estar en una tercera planta a la que se accedía por unas escaleras súper empinadas, pero mi batería estaba más que agotada, miré hacia arriba y literalmente me caí de espaldas encima de mi mochila (jijiji, sí, como en las pelis…). Tuve mucha suerte, de que eran una familia muy hospitalaria y agradable que en seguida bajaron a ayudarme al ver que me había desmallado del cansancio. Me dieron una habitación e intentaron calmarme porque yo no podía parar de llorar, hasta el dueño me sentó de rodillas enfrente suyo para bendecirme y darme protección. Le dije que mañana mismo me quería ir a Nepal, que por favor me ayudara, pero después de mirar todas las opciones posible, no me quedaba otra que quedarme allí 3 días para tener sitio en un autobús para otro viaje de al menos 20 horas. Quien me iba a decir a mí entonces que aquello fue una suerte porque me iba a dar la posibilidad de descubrir el lugar que más me embaucaría. Hasta ahora India se me estaba haciendo muchísimo más dura de lo que pensaba, me estaba haciendo descubrir mis límites sin ningún tipo de duda y haciéndome llorar como nunca antes había llorado. Estaba siendo capaz de desesperarme, frustrarme, consumirme todas mis fuerzas y estar a punto de vencerme.

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Una respuesta a EL VIAJE MÁS LARGO DE MI VIDA

  1. Jorge Fernández Palacios dijo:

    Que buena! Mi favorita hasta la fecha…

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