INTENSO DÍA EN AGRA

Después de haber dormido toda la noche profundamente, he recargado fuerzas para volver a salir a las calle aun haciéndome una idea de lo que me espera. Me he comprado algo para desayunar en un puestecito de la calle sucio como todos los que me encuentro pero es que si no me muero de hambre. Me dirijo al Taj Majal y como no, cada dos pasos un tuck tuck preguntándome si me lleva porque me dicen que está muy lejos, menos mal que antes de salir del hostal lo había preguntado y no había más de 10 min. Por el camino me encuentro un mono que primero me hace gracia pero cuando veo que viene embalado hacia mi desayuno ya no me hace tanta, imaginarme chillando “HELP HELP” y el mono saltando intentando quitarme mi comida, madre mía, empiezo bien el día! jajajaj.

Cuando llego a la puerta del Taj Majal me encuentro con que hay que pagar 750 rupias, no me parece bien y como ya he aprendido como funciona esta gente estoy convencida de que puedo verlo por mucho menos. Después de un rato de haber sido intentada timar incontables veces, doy con un tipo súper peculiar, Alin, que hablaba un montón de idiomas y que por lo visto es guía autorizado algunos días. Me explica que se puede ver de frente desde un jardín con una vista perfecta por solo 100 rupias pero que está lejos. Pregunto a los tucks tucks y ninguno me lleva por menos de 250 rupias, pero finalmente llego a un trato con Alin, él viene conmigo y negocia los precios como local por lo que con 80 rupias vamos y volvemos los dos juntos. Por lo tanto, de 750 rupias voy a pagar 180 y con guía, pero lo que yo no sabía es que la experiencia que iba a vivir no tiene precio. Para empezar, lo de ir en tuck tuck como turista nada, si él lo negocia significa que nos llevan por muy poco pero a que no sabéis cuantos nos hemos subido en un tuck tuck para dos? 8 personas! y es que esto es India señores… Además de eso, en lugar de hacer el viaje directo, hacemos 3 paradas en unos mercados locales donde parece que no han visto a un turista en su vida así que podéis haceros una idea de la expectación causada.

Por fin llegamos a el jardín y efectivamente con vistas preciosas al Taj Majal. De repente, un silencio abrumador, una serenidad y una calma que después de llevar unos días en India no os podéis imaginar lo que se agradece, daba la sensación de estar en otro país. Sobre el Taj Majal, puedo decir que bien merece ser una de las séptimas maravillas del mundo y no solo por su belleza sino por las sensaciones que trasmite. Da la sensación de ser un espejismo, como una lágrima caída del cielo y tiene sentido si se piensa que fue construido por el rey de Agra en señal de luto por la muerte de su mujer. Le dije a Alin que se fuera a comer que yo me quedaba allí sentada mirando la obra de arte, las horas me pasaron sin darme cuenta, hasta me quedé dormida y cuando desperté y lo volví a ver parecía como parte de un sueño. Cuando Alin volvió me dio de la sensación de notarlo raro como si estuviera muy cansado pero no fue hasta que le pedí que me tomara una foto de recuerdo con el Taj Majal de fondo que no me dí cuenta que lo que pasaba es que estaba borracho. No había ido a comer sino a beber y no fue capaz de tomarme ni una foto decente, que putada, lo que me ha costado llegar aquí y me voy a ir sin una foto decente?!

Le pedí que nos fuéramos y me dice casi sin tenerse en pie que no hay tuck tucks hasta llegar al pueblo por lo que teníamos que andar 6 km. Quéeee?! No me lo podía creer y no podía irme sola, porque no sabía volver y porque si iba con él causaba menos expectación y era menos peligroso a pesar de tener que aguantarle. Primero estaba enfadada pero luego me di cuenta de la experiencia, estábamos pasando por en medio de aldeas increíbles por las que en la vida han visto a un turista, fue realmente sorprendentes y una experiencia por la que hubiera pagado, increíble de verdad verlo todo desde tan cerca porque además él se iba parando con la gente a hablar y hasta entramos en una casita a beber te.

Finalmente llegamos a un pueblo donde pudimos coger un tuck tuck hasta mi hostal y como ya no quería estar más en Agra cogí las cosas y de nuevo salí huyendo hacia la estación de autobuses para volver a Delhi ya que para Varanasi todos los trenes estaban llenos. De camino vi un accidente de moto en la que el chico (sin casco, por supuesto) intentaba levantarse del suelo y las piernas se le doblaban, no vino ninguna ambulancia ni nada por el estilo, dios me libre de que me pase algo así en este país! Después de esperar 3 horas en una estación donde no hay nada que hacer, donde la suciedad está por todos los lados y con ella los respectivos bichitos, en la que te sientes observada en cada movimiento que haces, los minutos parecen horas. Una vez llega el bus, 6 horas de viaje por delante. Cuando he llegado, como no, una multitud de tuck tucks a mi alrededor agobiando para llevarme y encima hacía muchísimo aire y me he llenado de tierra de arriba a bajo, parece que vengo de la guerra! menos mal que Vikram me recoge en la estación y me ofrece quedarme en el hotel de un amigo suyo, realmente necesito descansar, menudo día!

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2 respuestas a INTENSO DÍA EN AGRA

  1. Neus dijo:

    Me encanta la historia del mono y la piña!!

  2. joan dijo:

    Vaya dia!!! Me he puesto hasta nervioso!!!!

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